Escuela secundaria
Instituto General Paz, Córdoba
Aulas de tercer y cuarto año que vienen a armar brújulas secas y después las usan en salidas de orientación por el parque.
No fue un plan cerrado desde el principio. Cada tramo de esta cronología nació de una pregunta que quedó dando vueltas después de una clase, de un objeto que no terminaba de funcionar o de alguien que trajo una idea distinta.
2019
Empezamos con un grupo chico en un salón prestado. La consigna era simple: armar una brújula seca y comprobar si la aguja se mantenía estable al moverla. Descubrimos que casi cualquier metal cercano arruinaba la lectura, y eso nos obligó a rediseñar el soporte con madera y latón.
2020
Con las aulas cerradas, trasladamos las actividades al patio. Trazamos cuadrantes horizontales con escuadra y transportador, y aprendimos a corregir el ángulo del gnomon para la latitud de Córdoba. Fue el año en que empezamos a documentar cada error en un cuaderno compartido.
2021
Llegaron las lentes y con ellas las primeras observaciones lunares. Comparamos el diseño de Galileo con el de Kepler y comprobamos en la práctica por qué los tubos eran tan largos. También fijamos una regla que sigue vigente: nunca apuntar al Sol directamente.
2022
Sumamos poleas, levas y ruedas dentadas de madera. La idea era entender cómo se transmitía el movimiento antes de la electricidad. Varios prototipos se trabaron y hubo que rehacerlos, pero quedó claro qué tolerancias hacen falta para que un mecanismo gire sin saltar.
2023
Nos mudamos a un espacio con mesada, estantes y un rincón para herramientas. Eso permitió ordenar los materiales por familia y dejar armados los proyectos a medio terminar. Desde entonces recibimos familias, docentes y estudiantes en horarios fijos.
2024
Reunimos planos, notas de clase y fichas de materiales en un archivo consultable. La biblioteca del taller creció con aportes de quienes pasaron por acá. Hoy cualquiera puede revisar cómo se resolvió un problema antes de intentarlo de nuevo.
Nació de una idea simple y algo incómoda: casi nadie recuerda cómo funciona un objeto que usó toda la vida. Una brújula, un reloj de sol, un telescopio viejo. Los damos por sentados. Acá los desarmamos, los pensamos de nuevo y los volvemos a armar con las manos.
No buscamos réplicas de museo ni resultados prolijos. Buscamos entender qué problema resolvía cada instrumento, con qué materiales se construía y por qué su diseño cambió con el tiempo. El error forma parte del proceso: una aguja que no marca bien, un gnomon mal inclinado, una lente que no enfoca. Todo eso enseña.
Cada proyecto arranca en la biblioteca: contexto histórico, quién lo usaba, qué principios físicos estaban en juego. Recién después se elige el material.
Cartón prensado, madera de descarte, latón reciclado, lentes comerciales. Si algo no se consigue en Córdoba sin encargo especial, no entra en la lista.
Herramientas con supervisión, observación solar siempre indirecta, ventilación cuando hay solventes. Sin excepciones, incluso si eso alarga el proyecto.
Anotamos medidas, fallas y ajustes. Lo que no salió también se comparte, porque el próximo grupo se ahorra el mismo tropiezo.
El efecto que buscamos es concreto: que alguien salga del taller mirando un instrumento viejo y entienda, aunque sea a grandes rasgos, cómo llegó hasta ahí. Que la ciencia y la historia dejen de ser materias separadas y se vuelvan algo que se puede tocar.
El taller no funciona en soledad. Buena parte de lo que hacemos se sostiene en acuerdos con escuelas, museos barriales y grupos de docentes que prestan material, comparten archivos o abren sus patios para probar un cuadrante solar. Estas son las instituciones y colectivos con los que venimos trabajando.
Escuela secundaria
Aulas de tercer y cuarto año que vienen a armar brújulas secas y después las usan en salidas de orientación por el parque.
Museo barrial
Nos facilitan piezas de época para medir y fotografiar, y nosotros devolvemos fichas técnicas sobre cómo estaban construidas.
Colectivo docente
Revisan nuestras guías antes de publicarlas y sugieren ajustes de lenguaje para que funcionen en cursos con grupos grandes.
Biblioteca popular
Cedieron una sala para nuestras mesas de trabajo y armamos juntos una muestra de relojes solares trazados por vecinos.
Taller de oficio
Nos ayudan a cortar cajas y soportes de madera cuando el proyecto necesita medidas más precisas que las del aula.
Grupo de aficionados
Prestan lentes y trípodes para las pruebas de refractores, y aportan observaciones reales sobre lo que se ve y lo que no.